El conocimiento
Resumen
del capítulo retomado de Bauman, Z. (2005). Los retos de la educación en la
modernidad líquida. El conocimiento (pp. 26-31). Argentina: Gedisa.
Ya fuera que se juzgara el conocimiento como episodio
aislado o bien que se le considerara como una empresa de toda una vida, la
educación debía encararse como la adquisición de un producto que, como todas
las demás posesiones, podía y debía atesorarse y conservarse para siempre. Así
llegamos al primero de los múltiples retos que la educación contemporánea debe
afrontar y soportar.
En nuestra “modernidad líquida”, las posesiones
duraderas, han perdido su antiguo encanto. Considerados alguna vez como activos
ventajosos, hoy tienden a verse como pasivos. Los que alguna vez fueron objetos
de deseo se transformaron en objetos de resquemor.
La historia de la educación está plagada de períodos
críticos donde evidentemente las premisas y estrategias probadas y
aparentemente confiables habían perdido contacto con la realidad y exigían
ajustes o una reforma. La crisis actual es diferente: hoy está en tela de
juicio lo invariable de la idea, las características constitutivas de la
educación que hasta ahora habían soportado todos los retos del pasado y habían
emergido ilesas de todas las crisis.
En el mundo de la modernidad líquida, la solidez de
las cosas, como ocurre con la solidez de los vínculos humanos, se interpreta
como una amenaza, pues auguran un futuro cargado de obligaciones que
(inevitablemente) restringiría la libertad de movimiento y reduciría la
capacidad de aprovechar las nuevas y todavía desconocidas oportunidades en el
momento en que (inevitablemente) se presenten.
Se espera que las cosas,
como los vínculos, sirvan solo durante un “lapso determinado” y luego se hagan
pedazos al agotar su vida útil. El consumismo de hoy no se define por la
acumulación de cosas, sino por el breve goce de éstas. Hoy el conocimiento es también una mercancía; incluso
es posible patentar pequeñas porciones de éste con el propósito de impedir las
réplicas, al tiempo que otras porciones sin posibilidad de patente o en proceso
de desarrollo, constituyen secretos cuidadosamente guardados.
Así se desalienta la idea de que la educación puede
ser un “producto” que uno gana y conserva, atesora y protege; antes, para
convencer a sus hijos de los beneficios del aprendizaje, los padres y madres
solían decirles: “Nadie podrá nunca quitarte lo aprendido. Semejante consejo
podría haber sido una promesa alentadora, pero lo más probable es que la
juventud contemporánea lo considere una perspectiva aterradora.
Desafíos
del contexto sociodigital a la práctica educativa
Resumen del texto desarrollado por Alma
Herrera Márquez/Patricia Parra Cervantes
Es un lugar común escuchar acerca de la velocidad del
tiempo y es generalizado el vértigo por la sensación de que nada es estable y
de que todo cambia a un ritmo sin precedentes, al grado de que esta sensación
estimula permanentemente nuestra capacidad de asombro ante expresiones tecnológicas
de reciente incursión.
Todo ello comparte un rasgo común: forman parte de
una cultura digital que no puede reducirse al uso de las TIC en la vida
cotidiana, académica o productiva, aunque las incorpore. Pero quizás lo que produce
más desconcierto es la corta presencia de la cultura digital en multiplicidad
de contextos y en ese sentido lo que se está refundando es una nueva
cosmovisión.
En este marco, es importante destacar que quizás el
rasgo central de esta cosmovisión es el sentido de planeta nómada que Pierre
Lévy (2004) le da a las nuevas formas de vinculación con el universo: “Nos
hemos vuelto nómadas de nuevo. […..] Los “objetos nómadas” de la electrónica
móvil no nos acercan tampoco al nomadismo de hoy. Somos inmigrantes del
subjetivismo. El nomadismo de este tiempo tiene que ver ante todo con la
transformación continua y rápida de los paisajes científicos, técnicos,
profesionales y mentales. Incluso si no nos moviésemos, el mundo cambiaría
alrededor de nosotros. (p. 9).
El planeta nómada
Resumen de Levy, P.
(2004) Inteligencia Colectiva. Washington, DC: Organización Panamericana de la
Salud. Pp. 9-23
Nos hemos vuelto nómadas de nuevo. ¿Qué quiere decir
esto? Las imágenes del movimiento nos remiten a viajes inmóviles, encerrados en
el mismo mundo de significaciones. Moverse, ya no es desplazarse de un punto a
otro de la superficie terrestre, sino atravesar universos de problemas, de los
mundos vividos, de los paisajes de sentido.
El nomadismo de este tiempo tiene que ver ante todo
con la transformación continua y rápida de los paisajes científicos, técnicos,
profesionales y mentales. Incluso si no nos moviésemos, el mundo cambiaría
alrededor de nosotros. Pero nosotros nos movemos. Y el conjunto caótico de
nuestras respuestas produce la transformación general. Esta situación,
imprevisible, riesgosa, nos hace pasar de una humanidad a la otra, otra que no
solo continúa oscura, indeterminada, sino que rechazamos incluso interrogar,
que no aceptamos todavía reconocer.
Es importante el desarrollo de la tecnología para no tener fronteras de comunicación, sin embargo ,se debe considerar y no dejar de lado la convivencia
ResponderEliminarAsí es Andrea. Muchas gracias por tu participación en este espacio. Saludos
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